Cigala: La cigala es un crustáceo decápodo de tamaño medio, cuerpo alargado de unos 20 a 24 cm. de longitud y pinzas largas y espinosas. Su caparazón es de color rosa con acentuaciones rojizas y manchas blancas. En los tres primeros pares de patas tiene quelas, que en el caso del primer par de patas se convierten en unas grandes y potentes pinzas trituradoras. La cabeza es larga. Habita en los fondos de arena y fango de mares y océanos entre 40 y 250 m. de profundidad, donde se alimenta de anélidos, moluscos y peces muertos. Se encuentra sobre todo al norte del océano Atlántico, en el mar Mediterráneo y en las costas norteafricanas.
Las preparaciones de la cigala se asemejan a las del bogavante y la langosta. Al natural se pueden comer de dos maneras, hervidas o a la plancha. En este último caso es preferible cocinarla entera que cortada por la mitad. En la alta cocina tiene mil aplicaciones, siempre que se utilice pelada, utilizando el coral y, sobre todo, cuidando su cocción.
Uno de los mayores problemas que presenta la cigala es la complejidad de su vida sexual, así como las mudas de su caparazón. Al cocinar la carne de sus colas, aun tratándose de un animal fresco, éstas pueden convertirse en una masa pastosa de textura nada agradable. La única solución para remediar este posible problema es la de conocer el “calendario” de las cigalas.
Nombre Científico: La Cigala pertenece al orden Decápoda. Familia Nephropidae. Su nombre científico es Nephrops norvegicus.
¿Por qué los crustáceos cambian de color cuando se cocinan?
|