Historia de la Cerveza:
“Pueda alimentarme de panes de trigo blanco y beber cerveza de cebada roja”.
(Libro de los Muertos, del Antiguo Egipto).
Se presume que su nombre proviene del latín clásico cervisia o cerevisia, por referencia a Ceres, diosa de la Agricultura.

Arte egipcio representando elaboración de la cerveza.
Es incierto el momento exacto en el que se fabricó cerveza por primera vez. Se sabe que ya era elaborada por los pueblos de los imperios mesopotámicos y por los egipcios.
Según la mitología egipcia, fue Osiris, dios egipcio de la agricultura, quien enseñó a la humanidad el arte de fabricar cerveza. La cerveza egipcia, ( Heneket ), se producía enterrando

inscripción jeroglífica: Heneket (cerveza).
cebada en recipientes de germinación; la papilla de malta fermentaba por la acción de levaduras salvajes. Se supone que fueron también los egipcios quienes introdujeron el uso del lúpulo.
Se ha hallado un sello sumerio de unos cuatro mil años, el cual tiene inscrito un himno a Ninkasi, diosa de la cerveza, que revela que este pueblo ya sabía cómo hacer la malta, una bebida reservada sólo para dioses y sacerdotes.
En la China ancestral también se fabricó cerveza, la que era producida a partir de cebada, trigo y arroz. También usaban bambú.
Los celtas conocían su elaboración, siendo su bebida favorita. Llevaron consigo este conocimiento cuando se extendieron por la Península Ibérica y su uso y su elaboración se desarrolló muy pronto entre los pueblos aborígenes.
Los monasterios medievales elaboraron sus propias variedades y tuvieron la responsabilidad de difundirlas por todo el Viejo Continente.

A partir de la romanización, la región mediterránea se consolidó como una zona básicamente vinícola, mientras que la cerveza se producía en el norte y centro de Europa y adquiría la forma de lo que entendemos hoy por cerveza. De esta manera, se extiende el uso de la malta como ingrediente principal y también se empieza a introducir el uso del lúpulo como aromatizante. Esta planta cannabacea confiere a la cerveza su sabor amargo característico, a la vez que favorece la conservación.
El año 1516, el duque Guillermo IV de Baviera redactó la primera ley que fijaba qué se entendía por cerveza. Esta ley de pureza (Reinheitsgebot) establecía que solamente podía utilizarse agua, malta de cebada y lúpulo para elaborar la cerveza.
El descubrimiento de la fermentación en frío, o baja fermentación, fue posible gracias a la Revolución Industrial. En esta época, la máquina de vapor se instaló en las grandes cervecerías, convirtiendo a Inglaterra en la primera potencia cervecera. Los descubrimientos de Pasteur y la mejora de los cultivos de levadura han dado forma a la cerveza moderna. La producción industrial masiva es reconocida como iniciada a fines del siglo XVIII.
Desde 1945 la industria cervecera ha logrado un gran desarrollo; entre 1945 y 1965 se duplicó la producción mundial.
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