Historia del té: De acuerdo con la leyenda China, el emperador Shen Nung descubrió esta bebida cuando estaba bebiendo agua a la sombra de un árbol silvestre, que se mecía cadenciosamente con los aires de primavera, casualmente unas hojas cayeron en la olla del emperador y este bebió la infusión, se sintió reconfortado y con una especial sensación de bienestar. El té había nacido.
Una leyenda de India describe la historia del Príncipe Siddhartha Gautama, el fundador del Budismo, quien se arrancó los párpados por la frustración de no poder permanecer despierto durante la meditación mientras viajaba por China. Y nació una planta de té en el lugar donde cayeron sus párpados, brindándole así ese cultivo la habilidad de permanecer despierto, meditar y alcanzar el entendimiento. El té nació en China hace aproximadamente 5000 años. Casi inmediatamente fue incorporado en la tradición como un elemento cultural y ceremonial, el cual así se ha mantenido a lo largo del tiempo. A través de los siglos y las diferentes dinastías chinas, fuero los monjes de palio quienes se encargaron de salvaguardar las tradiciones y costumbres del té. Y fueron también ellos quienes lo introdujeron en Japón al huir de China. En Japón, el té fue adoptado por la filosofía zen, y a partir de ese momento, deja de estar asociado a lo religioso, para convertirse en un rito secular que busca elevar la espiritualidad, los valores humanos y la apreciación por la naturaleza.
Posteriormente tomó contacto con los europeos por primera vez a través de la India, cuando los portugueses llegaron a ella en 1497, ya que en la India el uso del té ya estaba muy extendido. El primer cargamento de te debió de llegar a Amsterdam (Holanda) hacia 1610, por iniciativa de la Compañía de las Indias Orientales. En Francia no aparece la nueva bebida hasta 1635 o 1636. En Inglaterra, el té negro llega a través de Holanda y de los cafeteros de Londres que lo pusieron de moda hacia 1657. El té negro llegó a América con los primeros exploradores en 1492.
Samovar En Rusia, (en 1567 los militares cosacos Petrov y Yalychev describieron una deliciosa bebida china, llamada cha), fue popular desde el momento en que apareció, convirtiéndose, y manteniéndose aún hoy, en una bebida nacional. Sigue siendo actualmente una típica costumbre rusa pasar horas frente al samovar, compartiendo el té con amigos o familia.
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